A continuación les dejo la letra de una canción que me encanta. No soy ni la primera ni la última persona que opina esto, pero. Esta letra tiene una historia que me encanta cómo es contada, que permite interpretaciones personales porque nos permite imaginar un escenario distinto, que varía según la percepción personal, por supuesto. Pero que, a su vez, esta arraigada a un factor en común, a un “algo” que nos permite situarnos en los escenarios ajenos sin que nos deje de resultar familiar. Es maravilloso, en este sentido, cómo el lenguaje, algo que nos parece tan natural y que tan poco sabemos apreciar, nos abre un mundo que no sabíamos que estaba ahí. Y que nos permite disfrutar cada paso del recorrido de ese camino.
No es ni nuevo ni original decir que cada vez se habla menos y que es paradójico porque estamos en la denominada “era de la comunicación”. Pero es así. Estamos tan sumergidos en este mundo tecnificado, poniéndonos constantemente en contacto con los demás (incluso superando las distancias físicas) por medio de mails, Facebook, MSN o la herramienta que estemos habituados a usar; que nos olvidamos de darle valor a las conversaciones “cara a cara”, donde no sólo nos llega el mensaje sino que, además, podemos ver expresiones gestuales y orales de la otra persona y, de este modo, podemos realmente sentir el mensaje al momento de recibirlo. Esto, es decir, la connotación que se le puede dar a la oración hablada es algo que tuve que ejercitar mucho en mi carrera de locutora, para poder darle diferentes estilos a diferentes productos: una publicidad, un documental o una noticia. Cada uno con un estilo particular característico y, a su vez, con la impronta del sello personal, del estilo propio de nuestra voz.
Es verdad que Internet nos brinda la posibilidad de poner emoticones para complementar lo que escribimos pero no es lo mismo, definitivamente, que ver a un amigo/a, familiar, compañero/a del trabajo o de la universidad en una charla. Sin dudas, no es lo mismo la imagen de alguien llorando que ver a alguien llorando enfrente nuestro. Sin embargo, también es real que esta herramienta del Siglo XXI quiere, y cada vez más, poder transmitir más que un texto: al principio las imágenes eran estáticas, ahora tienen animaciones. Y, así, de a poco, nos va brindando la posibilidad de completar la escritura con un adicional. Pero, según creo, nunca va a llegar a ser lo mismo porque no se puede reemplazar una persona con una animación por más real que ésta parezca.
Dicho todo esto, no significa que menosprecio la palabra escrita, al contrario. Me enamoré de ella gracias a un profesor que tuve en el Instituto Juan XXIII en Bahía Blanca, en la materia de Redacción e Investigación Periodística: Abel Escudero Zadrayec (
AEZ), quien cuenta con un blog -
Etcétera- que no sólo recomiendo sino que también me inspiró a abrir este espacio que nos ofrece “la Web”. Y es quien, con su palabra oral, me inspiró a estudiar periodismo. Si, con la palabra hablada me contagió la pasión que tiene la escritura y, por supuesto, su proceso de redacción.
A diferencia de otras herramientas informáticas, lo que siento que tiene un blog es que uno puede expresarse más, buscando que la otra persona sienta lo que uno quiere expresar. Por supuesto que entra en juego el factor ineludible de la capacidad que tiene cada uno para redactar y de lograr emitir sentimientos o persuadir con las palabras. No es sólo no tener errores de ortografía, sino que “va más allá”. Y por el otro lado, el chat, por ejemplo, se utiliza para la “comunicación” inmediata. En la cual se acortan las palabras: en vez de escribir “que”, ahora es solamente “q”. Y no esta mal porque la función de “hacerse entender” queda intacta porque fue logrado este reemplazo por medio de un acuerdo social, pero no por ello podemos ignorar que el lenguaje y la redacción van simplificándose, corriendo el riesgo de quedar seriamente afectados. ¿Cuántas palabras son contempladas en la actualidad por la RAE que antes ni se les hubiera ocurrido siquiera pronunciar? Esto es puede verse de dos maneras posibles y contradictorias: como una ampliación al vocabulario o como su empobrecimiento. Hay algunas palabras que me parece que es práctico que hayan sido incluidas, pero no me acostumbro a escribir murciégalo en vez de murciélago. ¿Será cuestión de tiempo? El tiempo lo dirá…
En conclusión: el futuro de vida que me planteo, ronda tanto en la magia de la palabra hablada como en el universo que tiene la palabra escrita. Ambos mundos no dejan de sorprenderme día a día, y me maravillan con los horizontes que me proponen y que me asombran a medida que los descubro. Y me parece maravillosa la incorporación de Internet en la vida de las personas, pero no perdamos de vista el cuidado que hay que darle a las palabras; es una gran herramienta si se la sabe usar, si se sabe invertir en ella: puede ser útil para bien o para mal, eso lo decide quien la usa. En fin, hagamos el bien cuidando palabra por palabra, tanto la hablada como la escrita.
Y acá esta la letra prometida:
BALADA PARA UN LOCO
-1969 -
Letra: Horacio Ferrer.
Música: Astor Piazzolla.
(Recitado)
Las tardecitas de Buenos Aires
tienen ese que se yo, viste?
Salgo de casa por Arenales,
lo de siempre en la calle y en mi...
Cuándo, de repente,
detrás de un árbol, se aparece el.
Mezcla rara de penúltimo linyera
y de primer polizonte en el viaje a Venus.
Medio melón en la cabeza,
las rayas de la camisa pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies
y una banderita de "taxi libre"
levantada en cada mano.
Parece que solo yo lo veo,
Porque él pasa entre la gente
y los maniquíes le guiñan,
los semáforos le dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina le tiran azahares.
Y así, medio bailando y medio volando,
se saca el melón, me saluda,
me regalo una banderita y me dice:
(Cantado)
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao,
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos.
¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.
¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!
(Recitado)
Y así diciendo, el loco me convida
a andar en su ilusión súper-sport
Y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!
De Vieytes nos aplauden:
"¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor,
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.
Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoca campanarios con su risa,
y al fin, me mira, y canta a media voz:
(Cantado)
Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!
Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!
(Gritado)
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loco el y loca yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loco el y loca yo!